Razones por las que ¿decidí? ser maestra
Razones
por las que ¿decidí? ser maestra
Uno de los mayores
sueños de mi familia era llegar ver a la niña mayor convertida en una gran
profesionista, para ser precisa en una gran maestra. Mi abuelita solo tuvo dos
hijas, mi tía la mayor estudió para maestra así como su esposo. Ellos ya tenían
un hijo cuando ambos terminaron de estudiar, y cuando ya trabajaban les comenzó
a ir muy bien, hasta el momento tienen un trabajo estable él ya tiene una
maestría y varios diplomados, y ella es fundadora y directora de su escuela.
Por otro lado la hija
menor de mi abuelita, mi mamá no concluyó una carrera profesional, aunque
cuando estudiaba el bachillerato pedagógico cubrió varios interinatos como
maestra. De esta manera, a ella no le fue tan bien como a mi tía principalmente
en el factor económico, claramente ella tuvo que buscar trabajos en donde las
jornadas laborales eran muy largas, el trabajo muy pesado pero sobre todo la
paga muy poca.
Entonces nací yo en
ese núcleo familiar tan diverso, pues cabe señalar que vivimos mis abuelos,
tíos, primo, papás y hermanos prácticamente en una misma casa, Desde que era
pequeña me inculcaron la idea de que yo tenía todo el talento para ser maestra,
a veces jugaba con mis hermanos pequeños a “La escuelita” en donde yo siempre era
la maestra. Sin embargo al ir creciendo comencé a descubrir que ser maestra no
era lo que yo quería. No me llamaba la atención estar atendiendo a los niños
pequeños, aunque a veces ellos no se quisieran despegar de mí.
En la secundaria aún
no tenía clara cuál sería la profesión que yo quería elegir, realmente eso no
se me cruzaba por la mente en ese momento, Fue hasta entra a la preparatoria
cuando comencé a preguntarte que era lo que realmente quería ser. En ese
momento uno de mis profesores nos dijo que todos teníamos que saber tocar un
instrumento musical porque sería parte de nuestra evaluación, entonces entré a
clases d guitarra en una casa de cultura. Fue ahí en donde descubrí que algo de
lo que más me gustaba hacer era cantar.
Realmente era mi pasión,
disfrutaba tanto el momento en que éramos solo mi guitarra y yo, cantando al
amor, al desamor a la vida. Entonces comencé a inclinarme por carreras que
tuvieran que ver con la música. Sin embargo algo que también me llamaba mucho
la atención eran las series en donde se tenía que descubrir a algún delincuente
por medio de pistas, peritajes, recreación y análisis de escenas del crimen, y
pensé “si no es música será criminología”
Después nos llevaron
en la escuela a la expo-orienta en donde descubrí otras carreras interesantes,
pero sobre todo en donde podría estudiar lo que me llamaba la atención, lo que
yo quería y llegué muy emocionada con mi ´familia a decirles cuales eran las
escuelas a las que debía ir para lo estudiar lo que yo quería que hasta ese
momento no se lo había dicho. Fue entonces cuando mis ánimos decayeron al
escuchar comentarios como “como músico o cantante te morirías de hambre, ellos
no tienen trabajo”, “con la criminología te vas a ganar muchos enemigos, además
conozco a alguien que tienen un hermano criminólogo y dice que ellos no tienen
vida”, “mejor estudia para maestra allí en trabajo ya es seguro”, entre muchos
otros que no favorecían mis ilusiones.
Posteriormente me
embaracé en el último año de la preparatoria y fue ahí en donde tuve que
aceptar la “propuesta” de estudiar para maestra nuevamente salieron a la luz
los factores económicos, pues mi madre me decía que ahora ya no tendría dinero
para mandarme a estudiar a otro lado que no fuera cercano a mi casa, y también
los factores ideológicos, porque “Ahora más que nunca tenía que tener un
trabajo seguro y con tiempo para mi hijo” y fue así como entre a la Escuela
Normal a estudiar para maestra.
Ahora me encuentro en
el tercer semestre de la Licenciatura en Educación Primaria y aunque no fue lo
que yo quería estudiar, he encontrado el gusto por participar en la formación
de personas desde pequeñas y dar lo mejor de mí para ser una excelente maestra y
cambiar el panorama que muchas personas consideran sobre esta profesión. Aunque
es cierto que es una de las carreras más difíciles en cuanto a que se trabajan
con seres humanos con características muy diferentes que debemos conocer y
atender, también es cierto que es una de las más gratificantes. Ahora no cambiaría
la carita de agradecimiento de los niños cuando estoy en prácticas, por lo que
intento dar lo mejor de mí, pues como bien dicen los niños tal vez no se
acordarán de lo que les enseñaste pero si de la persona que fuiste con ellos y
la marca que dejaste en su vida.
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